Y el sábado pasado amaneció un día de esos buenos buenos buenos. No había excusa, ni comida, ni fiesta infantil, ni siquiera yo tenía en mente ningún proyecto o visita a mercadillo.
SE PRODUJO EL MILAGRO!!!
Así que decidimos ir al club, lo nunca visto, y es que yo, soy cero deportista, no se cual es el motivo, pero imagino que un 30% es la pereza y un 70% la torpeza, soy un pato mareado desde muy pequeña, y eso hace que este maravilloso club del que somos socios casi ni lo disfrute.
El club es un lugar ideal para hacer deporte y pasear al aire libre, pero tengo un don para convertir en "insano" cualquier cosa, así que convertimos la piscina olímpica en un lugar de remojo, hicimos "tumbing" en las hamacas y comimos hamburguesas y helados en el jardín.
Por suerte de momento parece que los niños se parecen mas a su padre, pillaron un balón y partidito de fútbol improvisado con los papás, mientras las mamás hablábamos y yo hacía fotos. Risas, caídas, protestas porque Julia se metía en medio y demás anécdotas conseguimos acabar este partido y hacer lo que mejor se nos da, encontrarnos con los amigos.
Muchos ya son unos clásicos del blog, y me encanta, otros estaban mas tímidos y no quisieron salir, otros salen por primera vez, pero a todos los adoramos y como no, acabamos muertos de risa, aunque no necesitamos motivo, reconozco que la toalla de Jacobo usada como pareo fue "trendy topic" de la tarde, los que lo conocéis sabéis que no le puede pegar menos, pero yo le veo guapísimo!
Aquí Julia y Jacobo en plena esencia, uno la alegría de la huerta y la otra de religión protestante.
Total look (jejeje, ya soy una blogera del todo!): The First Outlet



